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Alejandro
Blanco, bajo
Jaime Diaz, batería
Jorge Martínez, guitarra y voz
Ilegales, La Mode, viernes , lleno
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JORGE DURACELL
Para Jorge Martínez parece no pasar el tiempo. Pasan los años pero
la energía de su guitarra irritante y sus letras provocadoras da la
impresión de no acabar nunca. Su lista de grabaciones es solo
equiparable a la nutrida nómina de compañeros de fatigas que han
compartido con él la aventura de ser un Ilegal. No todos corrieron
buena suerte. Los escenarios pasan factura, pero este asturiano ha
sobrevivido a su propia fama (más bien mala fama) de pendenciero,
borracho y vividor, y continúa impertérrito vociferando a los cuatro
vientos consignas revolucionarias, frases soeces y ocurrencias
únicas, según encarte. Bien es sabido que el rock está lleno de
héroes y de leyendas. Jorge es sin duda una de esas figuras
imprescindibles a la hora de revisar la historia del rock español en
las últimas décadas. Su paso por La Mode no defraudó a nadie. Casi
dos horas y media de concierto demoledor, 39 canciones sonando de
manera arrolladora e ininterrumpida ante una sala boca abajo con la
memoria a flor de piel. Personajes se asomaron por docenas al
concierto, en una interminable procesión de vidas al límite: aquella
chica a la que le olía la boca como un escape de gas, el tipo que
amaba las pastillas, rojas, verdes y amarillas, el mamoncete, el de
los caramelos podridos, el fantasma de la autopista, el ángel
exterminador… y al frente de todos Jorge Ilegal.

Jorge Martínez - Foto
tomada por Ángel Vásquez
El autor de piezas como Tiempos nuevos, tiempos salvajes, presentaba
disco nuevo, con título a tono con su carrera: “Si la muerte me mira
de frente, me pongo de lao”, una nueva enciclopedia sobre el lado
más oscuro de la vida, y del propio ser humano. Cada una de sus
flamantes canciones renueva la cascada de peripecias que Jorge ha
convertido ya en sello propio. Y así cuenta retales de su vida como
la noche en que su padre le echó de casa, batallas libradas en
clubes de alterne, aventuras protagonizadas por delincuentes
infantiles y toda una suerte de increibles historias que son un suma
y sigue en su capacidad para conjugar la verdad con el cinismo, la
acidez con la cruda realidad, retratando ferozmente el mundo que le
rodea.
Ilegales se formó durante la explosión independiente de principios
de los años 80 y conserva aún muchos detalles de aquella época de
rebeldía y contestación. De aquella etapa sonaron en la Mode temas
como "Europa ha muerto", dentro de un interminable repertorio que
fue deteniéndose en los discos que Jorge y los suyos han firmado,
como El apostol de la Lujuria, El corazón es un animal extraño, A la
luz o a la sombra todo está permitido, Chicos pálidos para la
máquina, Regreso al sexo químicamente puro, Todos están muertos,
Agotados de esperar el fin o aquella primera obra maestra llamada
Ilegales. La noche se llenó de ese rock incendiario que en boca de
Jorge se vuelve áspero y beligerante. El Ilegal vomitó canciones sin
descanso, asegurando que no iba a dar ni una sola oportunidad al
silencio. Canciones encadenadas, cuando no comentadas con sorna con
un breve predicamento, conformaron un largo rastro de pólvora
rockera que hoy día pocos grupos pueden exhibir con el realismo y
efectividad que lo hace este trío descomunal.
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